José M. Risco 

Inició sus estudios en artes marciales a los 7 años con el Karate-Do. Desde entonces no deja de practicar diversas artes marciales, que compagina con su profesión de enfermero.

Las artes marciales japonesas causaron un gran impacto en su adolescencia, lo que incrementó en horas de entrenamiento físico y una inquietud espiritual que le llevó al Budismo Zen y a profundizar en las artes marciales con lecturas de clásicos orientales como El arte de la guerrael libro de los cinco anillos y diversos libros de filosofía budista zen. Este interés le llevó hasta la filosofía occidental, que ocupa parte de su tiempo y estudios; sin dejar de aprender el budismo a través de maestros y la asistencia a templos budistas. Entre sus obras encontramos Reflexiones de un Budoka, Rōnin. El guerrero de los diez mil millones de señores, Sócrates y Buda se encuentran en un bar y Así habló don Anselmo.

Así habló don Anselmo

A través de la figura de don Anselmo, el autor expone de una manera sencilla y amena las líneas generales del budismo.

Don Anselmo es un señor mayor que en sus paseos vespertinos reflexiona en profundidad para descubrir la verdad de la vida, teniendo en cuenta su experiencia, porque como dice el refrán «más sabe el diablo por viejo que por diablo».

Con un estilo coloquial, campechano y sencillo el autor expone las líneas generales budistas para llegar a aquellos que quieran acercarse a esta filosofía, sin la pretensión de ser un libro para expertos.


Sócrates y Buda se encuentran en un bar

Imagina que Sócrates y Buda se encuentran en un bar… Seguro que no podrían evitar mostrar sus puntos de vista sobre el mundo en el que vivimos.

Este libro es un compendio de ambas filosofías relacionadas a la vez con otros conceptos importantes para ambas vertientes y expuestos a lo largo de la Historia. Todos explicados con gran sencillez para poder entender el mundo que nos rodea y las opciones que la vida nos presenta.


Entrevista a José M.


—¿
Cómo y cuándo empezaste a escribir?

—Comencé a escribir cuando tenía unos 10 años, estaba en 5º de la EGB antigua. Escribí un pequeño cuento en una libreta. Pero, mis padres ni lo miraron y dejé el intento de ser escritor, supongo que me sentí frustrado por el poco interés que mostraron ante mi pequeño relato, dado que no era lo que se consideraba por aquel entonces un estudiante modelo y mis notas siempre dejaban que desear por estar fantaseando dentro de mi cabeza y viviendo dentro de mi imaginación. Afortunadamente, volqué mi actividad creadora y de expresión a través de las artes marciales. Con la edad y la obtención de cierto grado en karate (obtuve mi cinturón negro con 15 años) comencé a profundizar en lo que realmente me interesaban de las artes marciales; la filosofía y el método no para ganar competiciones ni colgarme medallas, cosa que por desgracia desde mi punto de vista era lo que buscaba mi instructor. Cosa que me hizo alejarme del estudio del karate y emprender nuevas vías de conocimiento. La casualidad me llevo conocer y practicar el arte marcial que a día de hoy práctico (Bujinkan Dojo Budo Taijustsu). La profundización en las artes marciales me guio hasta la filosofía del budismo zen, por su relación con las artes marciales; más adelante fui comenzando a escribir pequeñas reflexiones que me cuestionaba sobre diversos temas de la vida y la muerte, de suerte en 2019, una amiga y maestra de artes marciales leyó mis reflexiones y me animó a publicarlo. Ese fue el primer libro que publiqué Reflexiones de un Budoka, Budoka es el término que designa al practicante de artes marciales. La escritura de ese libro me abrió la puerta a la filosofía occidental y el amor por escribir.


—¿Qué géneros literarios escribes y por qué?

—Mi género literario es complicado de describir, pues no puedo ceñirme a un patrón rígido ni estricto. Desde mi punto de vista mayoritariamente escribo al modo de ensayo filosófico, aunque me resulta muy atrevido decir que soy ensayista, pues es un arte escribir ensayo. Más bien que ceñirme a un estilo o género literario, me ciño a expresar lo que pienso sobre los temas de los que escribo. Obviamente mis escritos no se basan en una opinión personal pura y dura, lo que en filosofía se denomina doxa, pues la opinión no es generadora de conocimiento; un científico no opina o cree que si hace chocar dos partículas subatómicas en un acelerador de partículas sucederá esto o aquello, el científico dará una cierta seguridad o probabilidad que sería el término más exacto de lo que ocurrirá. Del mismo modo yo no expreso opiniones sin estar basadas en métodos de pensamiento o comparadas a cosmovisiones filosóficas. Trato de dar a los lectores una idea de lo que pienso evitado que esa opinión sea insustancial o un simple sofismo relativo en lo que todo siempre depende, existen cosas que tienen una verdad unívoca y no un simple todo vale.

Explica a los lectores qué van a encontrar en tus libros.

— Realmente no sé que podrán encontrar en mis libros. En filosofía y teología existe una vía de argumentación la cual podría ser llamada la vía negativa, esto quiere decir que no sé que encontrarán en mis libros, pero sí sé que NO van a encontrar; esto es, no son libros de autoayuda, no son libros de autosuperación o desarrollo personal, no son libros de filosofía en el término que se vende un libro de filosofía, y de seguir por la vía negativa en argumentación con el budismo Zen les diría que no encontraran nada, solo vacío o vacuidad que es la propiedad del vacío. Lo que encontraran no solo depende de mí, sino de como los lectores entiendan y descodifiquen mi mensaje, pues leer un libro es una relación entre dos, quien escribe y quien lee.

—¿Qué es lo que más te ha costado escribir durante tu proyección como escritor/a?

—Lo que más me ha costado escribir ha sido un relato corto, el cual se publicara junto a otros relatos cortos en un libro de la Asociación Nacional de Escritores Amateurs. Pues como cité anteriormente mi estilo literario no es la narrativa, y crear situaciones y personajes que se vieran expuestos a los conceptos filosóficos con los que normalmente trabajo fue un esfuerzo ingente para mí. Como hacer expresar conceptos abstractos a través de situaciones ficticias o diálogos, ha sido lo más difícil para mí. Me siento más seguro entre mis meditaciones, definiciones y conceptos metafísicos que escribiendo una historia sobre la substancia del ser.

Si tuvieras que elegir un personaje de tu creación. ¿Cuál elegirías?

—Elegiría ser Yo mismo, Yo soy el personaje que se modifica, que crece, que aprende, descubre y termina dándose cuenta de que no existe ningún yo en que personificarme. Quizás los sabios antiguos ya lo sabían y por eso usamos el término persona el cual proviene del latín y era la palabra designada para la máscara de teatro o el personaje, y de ahí el papel que uno juega en la sociedad.

—¿Quiénes son tus referentes literarios? ¿Crees que influyen en tu forma de escribir?

—Esta pregunta es fácil de responder. Cualquiera del que pueda aprender algo, obviamente los grandes filósofos y filosofías siempre son un referente. Pero uno nunca deja de aprender de cualquier persona con la que te cruzas en la vida. 

—¿Cuál es el primer libro que recuerdas haber leído que te haya marcado y por qué?

—Como tal, he leído muchos libros desde que era pequeño. Pero quizás un libro que me marcó sobre los 20 o 21 años, cuando me encontraba en pleno periodo de indagación espiritual en las artes marciales y mi acercamiento al budismo, cuando de casualidad en la biblioteca de mi barrio encontré un libro titulado El despertar del Buda interior escrito por el Lama Surya Das que me abrió un mundo de sabiduría y conocimiento que me marco para siempre. He de decir, que a día de hoy sigo por Facebook a su autor y poseo el libro en versión original del inglés, el cual de vez en cuando me gusta ojear. Puede que fuera la primera vez que leía filosofía, en este caso Budista. Y me abría el apetito por el conocimiento y el saber por el simple hecho de saber.

—¿Tienes alguna anécdota curiosa como autor para compartir con nosotros? ¿Cuál?

—No, lamentablemente la vida del filósofo, o por lo menos la trayectoria de la mía no me lleva ha llevado a ninguna anécdota digna de mención.

—¿Qué esperas de Ediciones Passer?

—Sinceramente, la expectativa es algo que muchas veces nos causa sufrimiento. Personalmente deseo lo mejor para los lectores y lectoras y mi libro. Deseo que sea fuente de conocimiento o por lo menos para abrir el apetito por él. Y si una sola persona encuentra entre sus páginas una palabra de consuelo, todo el esfuerzo habrá merecido la pena.

—¿Estás trabajando en algún proyecto o tienes alguno en mente?

—Sí, en conocer que es eso que llamamos mente.